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To my so so so so dearest man, singer, artist all around the whole world: A sincerely HAPPY BIRTHDAY! wherever you areee!!!!

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¿Sabéis quienes son de los más madrugadores durante las fiestas de San Fermín? no hablo de la Pamplonesa ni de los valientes mozos del encierro, sino de aquellos que prestan sus ganas y su ritmo a las figuras de cartón-piedra de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos y que desfilan sin falta cada mañana de fiestas. A las 9 pasan lista y al grito de “Presente” dejan claro que no les importa prescindir de alguna que otra hora de sueño con tal de “sacar a bailar” a quien corresponda. Los hay con puesto fijo y los hay que rotan. Algunos son suplentes y otros llevan sin faltar casi 25 años.










Al verles salir con el fresco de la mañana, una mezcla de emoción y temor recorre el cuerpo de  los más pequeños que vigilan a través de las piernas de los mayores que Caravinagre  y sus secuaces no anden cerca.



Los Zaldikos                                            


Por la puerta de la estación de autobuses ya se asoman unos hocicos alargados de color marrón, blanco, negro...
con grandes agujeros nasales y unas bridas que sujetan sus mandíbulas.  Son los zaldikos, que no pueden contener más su ímpetu por salir de su cuadra particular. Son seis y sus colores van del blanco sabino al marrón zaino. Ondean orgullosos sus colas y sus crines cuando persiguen a la chavalería y es que estos zaldikos maldikos tienen auténtica
alma de caballos de carreras. A la vez lucen orgullosos sus faldones rojo y gualda, su uniforme a juego y un escudo de Pamplona que llevan tatuado en sus cuartos traseros.


Sabemos que los zaldikos más antiguos son de 1912, hechos en  Barcelona y los más nuevos de 1941, nacidos en Valencia. Estos singulares pottokas son nada más y nada menos que 25 kg de cartón piedra. Como curiosidad debemos decir, que uno de ellos, el caballico blanco tiene el esqueleto de mimbre como si fuese un gran cesto. Aunque nunca se ha visto un cesto tan peleón y duro de roer como él!



Los Kilikis                                                     


Si los gritos de los niños van en aumento eso solo puede significar que los Kilikis andan cerca. Deben estar entrando en el Paseo Sarasate y se dirigen hacia el Rincón de la Aduana. Vistiendo sus casacas de terciopelo rojo, verde o de rayas, sus baberos blanquísimos y sus sombreros negros de tres picos, nunca se separan de sus vergas de espuma, antaño de vejiga de cerdo, y mantienen a raya al más pintado.


Barbas y Coletas son los más antiguos y puede que incluso el mismísimo Tadeo Amorena, el padre de los honorables Gigantes de Pamplona, fuese el autor de estas dos cabezas. El Barbas tiene aspecto de ser el más joven y apuesto de entre ellos y lo sabe. Siempre elegante con su casaca de terciopelo granate, su cara morena queda enmarcada en una barba castaña oscura y rizada más un bigote. Su nariz es recta y sus ojos pequeños, oscuros y rasgados. Pero ojo! Este aspecto de mozo joven y guapete ha hecho que alguna vez alguna panda de envidiosos le haya jugado una mala pasada, como aquella vez en la que le introdujeron un montón de avispas dentro de la cabeza y le taparon la boca. ¿¡Poca vergüenza debían de tener!?


Algo parecido le sucede a su hermano el tremendamente susceptible Coletas, quien se molesta muchísimo cuando algún atrevido le tira de su larga trenza rubia  y corre hasta dar alcance al impío. Ni esas agotadoras carreras, que a cualquiera de nosotros dejarían con la lengua fuera son capaces de borrar la sonrisa de dientes blancos de la cara del Coletas. Por encima de esa blanca sonrisa hay un largo bigote con forma de medio arco hacia abajo. Su nariz es algo chata y sus ojos también pequeños y oscuros; aunque no es tan elegante ni tiene el porte del Barbas.


Ya llega Caravinagre!! llamado así por su rostro amargado, su barbilla puntiaguda y su nariz exageradamente huesuda y aguileña. Él es el más temido por grandes y mayores y a la vez el que más miradas atrae, aunque muchas de estas involuntariamente, para controlar si Caravinagre nos acecha. Su tez aceitunada, sus enormes ojeras sobre unos pómulos marcados, sus    pobladas cejas negras y arqueadas  no dejan indiferente a nadie.
Sus ojos entrecerrados y  siempre mirando a la izquierda y sus finísimos labios le dan a Caravinagre el aspecto de un señor gruñón y adusto, que nunca tiene nada amable que decir. Siempre es mejor acercarse a él con tiento no vaya a ser... que reparta      vergazos a diestro y siniestro.



  Verrugón recibe su nombre por las cuatro verrugas que adornan su cara,  en la barbilla, en las mejillas y la más vistosa... en la punta de su rechoncha nariz. Con su cara gordita, sus ojos verdes claros y su pelo canoso es capaz de engañar a los más pequeños haciéndose pasar por un abuelete bonachón; pero a pesar de su cara simpaticona y sonriente no hay que olvidar que el Verrugas es posiblemente el mejor amigo del  temido
Caravinagre y se pueden confabular en cualquier momento para iniciar la persecución de algún incauto.


Tanto Caravinagre como Verrugas nacieron en 1941 en Porta-Coeli, Valencia.



Napoleón y Patata son mucho más refinados. Sus cabellos ya blancos están esculpidos sobre sus cabezas formando dos rizos a cada lado de las sienes, y es que cada noche se ponen dos rulos a la hora de dormir y al día siguiente aparecen impecables y bien afeitado en el caso del Patata o con su bigote francés en el caso de Napoleón, que a pesar de esa cara de adormilado que tiene, no le importa madrugar para atusarse el bigote y llevarlo siempre perfecto. Pobre Napoleón, él siempre tan esmerado en aparecer presentable y sin embargo lo
hicieron el más feo de todos los kilikis, sobretodo por sus ojos lánguidos y su nariz aguileña. Patata tiene las cejas blancas y finas, los ojos claros, la cara gordita y la nariz con una punta larga y respingona. Tiene aires de un
panadero glotón a quien le ha dado por probar todos los dulces que hay en su negocio, quizás por eso siempre parezca tan feliz. Desde luego Patata no se podrá quejar ya que fue el protagonista de la portada de los programas de fiestas de 1935 y 1951.


Estos dos hermanos, lejos de ser galos, tienen su origen en Barcelona, donde vieron la
luz en 1912, junto con alguno de los zaldikos.



Los Cabezudos





Entra la comitiva por la calle Nueva y van a parar a la Plaza San Francisco. La cordura y la diplomacia vienen de la mano de los cabezudos. Siempre caminan entremezclados con kilikis y zaldikos, lo cual, provoca que haya más de una confusión y los niños se
aspavienten al verlos pasar por su lado, pensando que puede que sean una de esas figuras de alma verde y de mano suelta. Pero no! Los cabezudos son el nexo de unión perfecto entre los regios gigantes y los malvados kilikis y tienden sumano a todo aquel que la reclame.

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El Alcalde, vistiendo su elegante levita beige, entorna la mirada como ninguno, y digo bien, porque ninguna otra figura tiene esta habilidad de poder balancear sus ojos arriba y abajo, controlando cielo y tierra, que para eso es el Alcalde. Al pobre lo hicieron orejón, eso no lo podemos negar, pero al menos tiene una poblada perilla que le da distinción.
Con la de sanfermines que lleva saliendo a rondar las calles y la de nauguraciones a sus espaldas y nunca se deja la vara de mando en casa. Esas innegables dotes de mando seguro que son las que le hicieron protagonista del cartel de las fiestas de 1941.

    
El Concejal siempre anda cerca del Alcalde, que para eso forma también parte del Consistorio. Tiene aires de señor culto y refinado, de esos que ya no le caben los libros en las estanterías y tiene una apretadísima agenda. Yo creo que su móvil nunca para de sonar, pero él tiene asuntos mejores que tratar, que no son otros que los de estrechar la mano y saludar a los pamplonicas. Sus ojos son azules y su pelo corto al igual que su bien recortado bigote son castaños oscuros. Su levita azul y su pantalón de rayas le acompañan a todos los eventos, siempre son un buen atuendo para cualquier ocasión. En su mano, un bastón.

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La Abuela siempre tiene las mejillas infladas y sonrosadas y la cara feliz. Viste una chaqueta azul, una elegante
falda roja y nunca se olvida de su larguísimo paraguas bajo el que cabe su enorme cabezón. Nunca se ha sabido de una Abuela con tantos nietos como ésta, es posible que eso haga que siempre lleve esa sonrisa en la cara y esos ojillos azules rasgados de tanto reírse. Sobre su frente caen unos rizos castaños, porque a pesar de ser abuela no se le atisba ni una sola cana en su hermoso moño oscuro.


El Japonés y la Japonesa no pueden faltar, porque le dan a la comitiva el toque exótico y el ejemplo de seriedad y buenas maneras que necesita. El japonés tiene la cara delgada, los rasgos marcados y los ojos grandes, oscuros y rasgados. Su pelo liso y negro y su kimono claro nos traen recuerdos del antiguo oriente. La Japonesa tiene la tez lisa y la frente   despejada. Lleva el pelo negro recogido en un moño. Su mirar ladeado hacia la izquierda y sus finas cejas en forma de arco
nos hacen suponer que sabe algún secreto que no nos quiere contar. Ella es refinada, tranquila y discreta.
Nunca se olvida de abotonarse bien su kimono rojo, que cuelga impecable sobre sus hombros. Es bien es sabido que los japoneses se distinguen por su educación y saber estar y esta pareja no se queda atrás. Esas buenas maneras
demostraron cuando nada más llegar a Pamplona, la gente se percató con cierto miedo del enorme parecido físico que guardaba el Japonés con el obispo de aquel entonces. A pesar de intentar desfigurarle la cara a base de brochazos para evitar ese parecido tan incoveniente y embarazoso, todos los intentos fueron en vano y el pobre y serio Japonés tenía un aspecto aún más deplorable pero sin restarle semejanza.  Así cuando el señor obispo    pasó por su lado exclamó con buen humor: “Qué San Francisco Javier, abogado del Japón, bendiga y lleve a su gloria a todos los que se te parecen” para alivio de todos los allá presentes.



Los Gigantes                       





Desde la Plaza San Francisco hasta San Cernin vienen bailando elegantes los gigantes.
Tadeo Amorena, aunque aparentemente diseñó simples armazones de madera de 3 metros con 90, con cubiertas de tela y cartón piedra, los dotó de vida y personalidad propia suficiente para aguantar más de 150 años en pie de guerra y sin el menor atisbo de cansancio. Fue en 1860 cuando recibió un encargo del Ayuntamiento para hacer unas figuras que sustituyesen a las que entonces había, tres horrible gigantones llamados Mari-Suciales, Perosuciales y Jucef-Lucurari. Desde entonces acompañan al santo San Fermín en su procesión del 7 de Julio. También acompañan a San Cernin en el día del patrón, el 29 de Noviembre, pero esta salida solo ocurre desde 1994, desde que un miembro de la comparsa con mucha guasa le hizo una petición escrita en un servilleta al entonces alcalde de
Pamplona, el cual la aprobó inmediatamente.


El primero de todos con su semblante orgulloso y su nariz recta siempre es el Rey Europeo, portando su corona y el toisón de oro sobre su pechera transformada en una armadura de plata. Todo en él es regio, desde sus ropajes de azul cobalto y su capa de oro y rojo, hasta su melena castaña y su perilla y bigote franceses. Es el único gigante que lleva las manos tapadas con sendos guanteletes de plata y por si en algún momento tuviese que entrar en el fragor de la batalla porta una espada recta y un cetro real, que nunca se sabe que nos puede deparar una jornada, como aquella del 16 de abril de 1931 en la que, tras proclamación de la República Española, el rey tuvo que pasear su sobria cabeza desnuda durante algunos días. ¡Un rey descoronado, donde se habrá visto tal desfachatez!


Pero esa no ha sido la única vez que el rey ha tenido que afrontar una ofensa. Allá por los años 40, cuando los gigantes descansaban en la calle Compañía (en lo que hoy en día es la Escuela de Idiomas), una rata sin demasiadas exigencias culinarias, se comió todo el traje del rey y cuando lo sacaron para prepararlo para unos nuevos sanfermines, se lo encontraron tal y como Tadeo lo trajo al mundo, en su armazón de madera.




La Reina Europea que mira con sus ojos azules y altaneros es su pareja perfecta, va enjoyada con un grueso collar y pendientes de oro y sus largos cabellos castaños quedan recogidos en una tiara también de oro. Viste de color amarillo y rojo y su mano derecha se aferra a un abanico dorado que le ayuda a superar las calurosas mañanas de San Fermín. Ella es la reina española y lo demuestra en cada uno de sus bailes, cuando su blanca mantilla de puntilla y sus  pendientes ondean a su alrededor con cada uno de sus movimientos.


Se dice de ella, que es probablemente la única de todos los gigantes que conserva los colores originales con los que Tadeo Amorena la adornó. Con 59 kilos de peso es la más ligera. ¡Que no se quejen los mozos de la Europea! Antiguamente la europea tenía en sus entrañas un auténtico taller de reparación, porque el maestro Pedro Trinidad, que era quien la bailaba, llevaba siempre su caja de herramientas en su interior por si había alguna urgencia.

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Los reyes asiáticos pasean sus turbantes rematados con la media luna dorada allá por donde van. Con su piel cetrina, sus narices moras y sus cabellos cortos y ojos oscuros son la esencia del continente asiático. Osados y valientes más que ningún otro gigante visten ropajes hechos con bellas telas del oriente. El Turco lleva una elegante camisa de terciopelo  rojo y granate, bordada en el centro. Los faldones son blancos. En su mano izquierda hay un alfange persa porque este rey tiene alma belicosa.




Ella, La Turca, es siempre simpática y amable. Su cara es redonda y lleva pendientes de oro macizo. Sus pequeños ojos oscuros brillan mucho más cuando da vueltas al son de las gaitas. Parece siempre alegre y decidida, sabe que es la reina del más ancho de los continentes. Toda ella va vestida de color turquesa a excepción de su blanca mantilla lazadaal cuello. Llevando en su mano derecha un farol, nos recuerda que no debemos olvidarnos de que el sol sale por el este. Son 64 kilos de belleza lo que llevan los mozos sobre sus espaldas.




Tras ellos los morenos reyes africanos, que con sus capas y vestimentas llaman la atención de todos los presentes. El Barbas, como se conoce al Rey Africano, tiene la cara seria y el porte más elegante de entre todos los
gigantes. Aun cree que recorre los desiertos africanos y por eso nunca se quita su turbante azul. Su pechera es una coraza roja y dorada y sus faldones hechos con tela de rayas azul y tostada. Su cara alargada y blandiendo otro alfanje,nadie osaría ni siquiera acercarse.




La Reina Africana tiene la piel tostada por el sol y la cara serena, ella siempre tan compuesta! Porta capa y turbante que dejan una impronta blanca allá por donde pasa. Sus faldones son tostados y sus manos van vacías.  Sin duda esta pareja es la más vistosa bailando porque sus capas ondean al viento.


Como curiosidad tenemos que añadir que no hay dos figuras con los ojos iguales,
todos los llevan pintados de manera particular, para que cada uno pueda enseñar
su verdadera personalidad, o así lo pensó el maestro Choperena.




El Rey Americano, más conocido como “el negro”, se lleva el record al más pesado. No estamos diciendo que sea aburrido precisamente, sino que los mozos que lo llevan, soportan sobre sus hombros 66 kilos y medio de rey, y todo porque no quiere dejarse el arco y el carcaj con flechas en casa. En más de una ocasión ha tenido que sacar su armamento para defenderse de grandes injusticias, como cuando en 1965, con ocasión de la visita a Nueva York, por miedo a que la pareja negra sufriera represalias
racistas, los dejaron encerrados en su propio hogar. Pero porque no nos dejaran disfrutar de unas vacaciones en la Gran Manzana? Si no pagan ellos! Serán ratas estos mozos!” Le preguntaba el negro a
su señora. El rey americano tiene la piel negra como el tizón y el pelo de su barba y su cabello corto y rizado. La cara sonriente, la mandíbula, los labios y la nariz son anchos y los ojos muy pequeños y oscuros. La pareja americana va tocada con diademas de oro reluciente y macizo, que abunda en su continente origen, rematadas con tres enormes plumas de brillantes colores.



Danzando y saltando van pasando por la calle Mayor, cuando dan las 11 y media y el sol de Julio calienta que no veas!

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La negra es única, eso lo saben todos. No hay más que verla danzar y saltar al son de los txistus que lleva tras de si. Tiene ritmo y salero y responde al nombre de Braulia. Perdió su abanico de plumas hace años ya y de vez en cuando se la ve buscándolo por los rincones. Quien no ha visto bailar a la Reina Americana, no sabe que ella, mejor que nadie, tiene un arte especial para mover ese esqueleto que, aunque sea de madera, parece que la sangre corra por sus venas. Tiene la piel negra, la nariz ancha y los ojos pequeños como los de su marido. Los
americanos visten con el mismo traje de raso rojo, ceñido a la cintura. Los faldones sin embargo son blancos. Lo que nunca ha perdido Braulia, además del ritmo, son los pendientes y el collar de perlas que la adornan.



Con los txistus y los txistularis cerrando el paso de la comitiva llegan a la plaza de las Recoletas. Echan un último baile antes del almuerzo todos juntos y bien acompasados. Ya se nota todo lo que han ensayado!



“Yo creo que nos merecemos un descanso” -le dice un gigantero al otro, mientras suena un estruendoso aplauso –“Deja aquí a la Braulia, que con el negro al lado, no hace falta ni tener cuidado”



VIENDO NAVARRA – VOLUMEN 2 – EL ENCIERRO

Un cántico resuena con voces mayormente masculinas tres veces antes de las 8, cada mañana del 7 al 14 de Julio junto a la hornacina situada a los pies de la cuesta de Santo Domingo: “A San Fermín pedimos, por ser nuestro patrón, nos guíe en el encierro, dándonos su bendición”. La tensión que reina en el ambiente los minutos previos se puede observar en los silencios y las caras serias de los corredores. Con el sonido de un cohete 6 toros, acompañados de 6 cabestros van saliendo de los corrales con aparente tranquilidad e inician una carrera de unos 5 minutos apasionantes, que es mundialmente conocida como El Encierro de Pamplona.

El silencio se rompe con los ruidos de los cencerros de los cabestros y las exclamaciones de sorpresa y admiración de la gente.

Cinco tramos tiene de recorrido, cada uno distinto de los otros y cada día una nueva incertidumbre, en la que nunca se sabe que depararán los nuevos astados.

*Saliendo de los corrales y girando 90 grados hacia la izquierda,  los toros bravos entran en la cuesta de Santo Domingo, por la que los mozos más valientes, tras haber entonado el cántico de protección al santo, corren sobre el adoquín que cubre el pavimento. Los menos afortunados, se agolpan en las aceras para ver a las reses pasar fugaces como rayos, dado que es posiblemente el tramo más rápido de todos. No es un tramo fácil, son 208 metros de calle estrecha y cuesta empinada que no ofrecen refugio ninguno para los corredores. Atrás van dejando, a la derecha el Museo de Navarra y  la izquierda la iglesia de Santo Domingo, para ir a parar a la plaza del Ayuntamiento.

No es casualidad, que este sea el inicio del encierro, que desde época medieval con motivo de las ferias de ganado que se celebraban cada año en la ciudad hasta la Plaza del Castillo, que fue en su día coso taurino desde 1385 hasta 1844. Durante dicho traslado, muchos mozos cogieron afición de correr delante de las astas de los toros para medir su valentía con el animal más bravo por excelencia, lo que progresivamente dio origen al encierro.

Especial mención merece uno de los  encierros de 1932, en el que hubieron de celebrarse dos encierros seguidos el mismo día  por la poca afición a madrugar de alguno de los animales, que se negaba a salir a la hora prevista de los corrales de Santo Domingo.

*Dejando atrás la angosta cuesta de Santo Domingo y el rústico adoquín que cubre la calle, los corredores se abren paso para tomar un pequeño respiro en los 5 metros de anchura de la plaza del Ayuntamiento, por la que el encierro discurre más lentamente. El edificio consistorial se erige a la izquierda y los primeros y más largos tramos de vallado aparecen a ambos lados con el fin de acotar la plaza y evitar que las reses escapen por las calles creando el pánico entre vecinos y visitantes.

Antes de establecer un vallado fijo en 1776, se invitaba a los vecinos de Pamplona a madrugar mucho para cortar el paso a los animales con carretas y mantas, que debían situar a ambos de la calle si no querían sufrir algún pequeño percance. El doble vallado surgió tan solo en 1940, ya que el año anterior un astado llamado Liebrero con afán de escapista decidió saltarse el recorrido y darse un paseo por la ciudad. Desde entonces más de 13.000 piezas de madera de pino y abeto aseguran el recorrido en sus 849 metros.

También la plaza del Ayuntamiento, suele ser escenario de algunas de las más famosas y mortales cogidas, como la de 1980 y 1995, a un mozo navarro y otro estadounidense, cuyos nombres, ya quedarán por siempre, ligados a la historia del encierro.

*La calle de Mercaderes es capaz de juntar en sus escasos 70 metros el mayor número de fotógrafos de todo el recorrido, y no solo por ser el tramo más luminoso, sino por su recta final, cuando los toros van a entrar en la calle de la Estafeta, ya que se produce uno de los momentos más peligrosos de todos: la famosa curva de Mercaderes. Los astados, empujados por la inercia, a menudo chocan violentamente contra un tablón de madera situado al final del tramo,  que desvía a la manada 90 grados a la derecha. Durante las advertencias previas que se radian por megafonía antes del comienzo, siempre se menciona este punto como momento de peligro, lo que no evita, que casi todos los días haya algún incauto que quede aplastado o pisoteado por los astados.

Este obstáculo, habitualmente ralentiza la marcha del encierro. Quien no debió de chocar contra la curva fue el toro Huraño, que tiene el record por ser el animal más rápido en acabar la carrera, con tan solo 1 minuto y 45 segundos. En el otro extremo tenemos a un Miura, que en 1959 tuvo 30 minutos en vilo a todos los corredores negándose a entrar en la plaza, hasta que un pequeño perro pastor llamado Ortega se ganó la admiración de todos los presentes, obligando al animal a entrar en el coso.

* Con el giro de 90 grados a la derecha, los corredores y la manada entran en el tramo más largo. La  Estafeta de Pamplona son 300 metros de calle estrecha y sombría, llena de casas de alturas desiguales en la que una pendiente suave sube y donde el único resguardo se ofrece a los participantes en los umbrales de las puertas de las casas.

Cada día entre 1500 y 4000 mozos, se unen a los 6 toros, para participar en una de las tradiciones más seguidas del mundo. Llevan un periódico en mano para despistar a las bestias en momentos de peligro y visten en su mayoría el atuendo sanferminero, esto es, camisa y pantalón blancos con faja y pañuelos de color rojo sangre. Muchos de los corredores suelen engalanarse con  blusones de diversos colores, imitando a aquellos que en su día llevara el gremio de carniceros, que corrían el encierro antes de ir a abrir sus negocios, allá por los años 50 y 60.

 El 90% de los heridos no lo son por asta de toro, como pudiera suponerse, sino por codazos, pisotones y empujones varios. Las carreras delante de los cuernos de los toros duran apenas 10 segundos de infarto, en la que los corredores demuestran su valentía. Los relevos de mozos, se producen cada 50 metros aproximadamente, y es muy difícil correr durante un tramo entero. Los únicos a los que está reservado este privilegio son los pastores, que se apresuran detrás de la manada, con sus varas de fresno. La labor de los pastores durante el encierro es tremendamente importante; son los encargados de conducir a los toros por su camino y velar por la seguridad de animales y corredores.

Antaño, los encierros no eran tal y como los conocemos ahora, puesto que, además de haber desviado el recorrido a la calle de la Estafeta, lo habitual hasta bien entrado el siglo XVIII era que se sacasen 15 toros cada mañana que luego se lidiaban en la Plaza del Castillo en una corrida interminable, que iniciaba a las 2 el mediodía. Delante de todos los toros iba a caballo la figura del Abanderado, encargado de abrir la marcha con su clarín. Las gentes de Pamplona al verlo, ya sabían que detrás de él, venían los toros, y salían a recibirlos con picas y varas. A esta irrupción de los toros en las calles de la ciudad, se la llamaba comúnmente la Entrada y no el Encierro.

Otra costumbre que ha ido cambiando con el paso de los años, ha sido la hora de comienzo del encierro, y es que se ve, que los mozos cada día se han vuelto menos madrugadores. Durante en año 1924, los encierros pasaron de correrse a las 6 de la mañana a comenzar una hora más tarde, cuando el reloj de San Cernin marcaba las 7. Sin embargo, en el año 1974 se acordó que los encierros serían a las 8 de la mañana, quien sabe si para gozar de más luz en las mañanas sanfermineras.

Conforme el Encierro llega a mitad de la Estafeta la pendiente de la calle se hace menos pronunciada y los toros empiezan a notar el cansancio de la carrera, por lo que el encierro transcurre más lentamente entre una marea de corredores. La gente se agolpa en los balcones, siempre abarrotados de curiosos, entusiastas y videoaficionados, para ver pasar a la manada. Los toros van más separados unos de otros y esto da lugar a carreras algo más largas delante de las astas. En Pamplona siempre se corre delante del toro. Nunca detrás ni a los lados, ni tampoco rozando al toro. Solo delante, para medir la fuerza y rapidez de quien corre con la del animal.

Una pequeña anécdota de los años 50, cuenta que un vendedor de periódicos, se apostó a que no levantaba su pequeño puesto de venta al pasar la manada. Y aquel mismo día, durante el encierro, al ver llegar a las reses, el vendedor hizo de tripas corazón y permaneció inmóvil en su puesto. Justo cuando llegaban los 6 toros, lanzó todos los periódicos al aire despistando a la manada que se abrió paso a un lado y al otro dejando al vendedor sano y salvo en el medio.

* Entrados ya en el tramo de Telefónica, la calle se despeja y se abre, la luz mañanera invade la calle y el vallado delimita el recorrido a ambos lados. Un sinfín de personal sanitario, ambulancias, policías, carpinteros y periodistas contemplan el encierro que ahora corre sobre asfalto cubierto de serrín. Las estrechas calles del Casco Antiguo, dan paso a nuevas avenidas más anchas que conducen casi directamente a la Plaza de Toros. 

Este rincón, de 120 metros de longitud, es otro de los puntos calientes de la carrera, por ser el que más cornadas presenta. Algunas de ellas mortales. Desde que el encierro apareciese por primera vez en el programa de fiestas en 1867, aceptado como otra actividad más, son varias las personas han perdido su vida en él. Desde el año 1922 hasta el 2010 se contabilizan hasta 15. Sin embargo ya se tiene constancia de algún fallecido allá por el año 1686. Otros dos astados son los que ostentan el record de mayor número de muertes en cada encierro, con dos cada uno, Semillero en 1947 y Antioquio en 1980.

*  Los mozos van conduciendo con sus periódicos a una manada desperdigada mientras los toros marchan distraídos mirando a la gente apostada en el vallado. El peligro en este tramo es que los animales marchan lentos y se vuelven con facilidad. Los tablones del vallado estrechan la calle como si de un embudo se tratase, hasta llegar al callejón que tiene una anchura de 3 metros y medio. Súbitamente la avenida se convierte en un túnel de paredes de cemento y suelo de piedra y arena y la carrera transcurre en penumbra.

Si varios corredores caen al suelo en este tramo, puede formarse un montón. Como aquel de 1977 que todavía está en la mente de todos los pamploneses, en el que la habitual algarabía de la plaza quedó sustituida por un silencio sepulcral al ver como un enorme montón de personas caídas taponaban la entrada de la plaza y la manada seguía su camino abriéndose paso entre la montaña de personas. Los servicios médicos, los cuerpos de seguridad y las personas que estaban presentes en la misma plaza de toros, se apresuraron a sacar de allí a quienes habían quedado atrapados. El montón se saldó con más de 30 heridos y un muerto.

A raíz de ese y algún otro montón de similares características, y para evitar que vuelvan a producirse, se dispusieron a ambos lados del callejón dos gateras para que la gente, arrastrándose pudiese escapar en caso de peligro.

* El callejón da paso a la Plaza de Toros, donde las gradas, llenas de público más bien trasnochador y expectante, aclaman a los valientes que corren delante de las astas. Ya en el ruedo los pastores, agotados por la carrera, dan paso a los dobladores, que portando el capote con solo una mano, conducen a los toros al corral sin incitarlos demasiado.

La figura del doblador surgió hacia el año 1930 a raíz de alguna cogida mortal en el coso taurino.

Varias han sido las plazas de toros de la capital Navarra. La primera, de quita y pon, se situaban en la plaza del Castillo desde tiempos del rey Carlos II el Malo, hasta 1844.

Dos cohetes más resuenan en el cielo de Pamplona, uno cuando todos los astados han entrado en el coso taurino y el otro cuando todos los toros están guardados en los corrales.

Así, este espectáculo, que es seguido por más de un millón de personas en todo el mundo, acaba con un simple estallido de un cohete, tal y como empezó.

 

Texto:

Idoia Albéniz Merino

Introducción  

En lo que antaño se llamase la Plaza de la Fruta, y que hoy conocemos como Plaza Consistorial, el rey Carlos III el Noble erigió en 1423 un edificio que diera unidad a la ciudad de Pamplona, que hasta entonces estaba dividida en tres zonas: un núcleo de población autóctona llamado la Navarrería y dos burgos cuya población era de origen francés, San Cernin y San Nicolás. Ese edificio no es otro que el ilustrísimo Ayuntamiento de Pamplona.

In what used to be called the Fruit Square, and today is best known as Town Hall Square, the king Charles 3rd the Noble, erected in 1492 a building in order to give unity to the town of Pamplona, which until then had been divided in three areas: one population center, composed mainly by autochthonous people, called The Navarrería, and other two villages whose population was original french, San Cernin and San Nicolás. That building is no other but the illustrious Town Hall of Pamplona.

Pero a mediados del siglo XVIII, el vetusto edificio consistorial, ya daba muestras de que el tiempo no pasa en balde y se decidió construir un Ayuntamiento nuevo, quedando coronado por una fachada estética, suntuosa y que diera lucimiento y esplendor a la ciudad de Pamplona, ideada por don José de Zay y Lorda. Y es la que precisamente podemos contemplar hoy en día.

            But in the middle of the 18th century, the ancient hall building, showed signs that times waits for nobody and it was necessary to rebuild a new one, crowned by a esthetic, suntuous façade which could give more brilliance and splendor to the town of Pamplona. This façade was designed by Mr Jose de Zay y Lorda and is precisely the one we can contemplate today.

Descripción

La fachada, que se nos presenta al fondo de la plaza, tiene forma rectangular y es en su mayoría de estilo barroco. Debido a los adornos y a su forma arquitectónica, hay quien no ha dudado en compararla con un reloj de pared muy tallado.

The façade, which is situated XXX of the square, has a rectangle shape and is mostly baroque style. Due to the ornaments and the architectural form, there are some that do not hesitate in comparing it with a very carved wall clock.

La portada está construida en tres pisos horizontales más un ático. Pero no sólo eso, si no que, en sentido vertical se divide en tres calles separadas por dobles columnas de estilos clásicos, así que el edificio que aparece ante nosotros nos recuerda en cierta manera a un mueble de cajones hecho en piedra gris.

The front building is distributed in three horizontal floors and an attic. But not only this, in vertical sense is divided in three streets, separated by double classic style columns. Because of these, the building that appears in front of us, looks like a cabinet made in grey stone.

La base del edificio está rematada por dobles columnas de estilo dórico, apoyadas en un basamento, que son las más firmes y robustas de entre los órdenes clásicos. En medio del piso bajo se abre la entrada con un arco de medio punto sobre el que está escrito en latín “La puerta está abierta para todos, pero sobretodo el corazón”. Flanqueándola, sobre pedestales, hay dos figuras femeninas. A la derecha, con aspecto heroico como si de una Juana de Arco se tratase, tenemos la alegoría de la Justicia, que espada en mano, sujeta también una balanza en su izquierda. Los cabellos le ondean al viento y casualmente, no tiene los ojos vendados sino que mira orgullosa hacia el frente. Como curiosidad podemos añadir que la hoja de la espada, está despuntada por motivos de seguridad desde su restauración en 2008.

            A la izquierda y también flanqueando el portalón de entrada tenemos a la Prudencia, mostrando un aspecto más sereno que su compañera, recordando en cierta manera a las musas griegas que vestían aquellas túnicas de paños mojados y pelo harmoniosamente recogido. En su mano izquierda porta un espejo dorado y en la derecha tiene enroscada una serpiente, quizá por aquella cita bíblica que reza “Prudente como la serpiente y sencilla como la paloma”.

            On the right, and outflanking the front door we have the Prudence, showing off  a more tranquil appearance than her mate, reminding that Greek muses who wear draped garments

            Ambas alegorías representan las virtudes que deben regir el gobierno municipal. En sus pedestales comprobamos en placas de mármol blanco la altura que tiene Pamplona respecto al nivel del mar en Santander y Alicante, que marcan 443 y 444m respectivamente.

            Both allegories represent the virtues of the good municipal government. On their pedestals we can easily see the

            En los extremos de esta planta baja entre columnas dóricas hay dos puertas de maderas coronadas por dos ventanas enrejadas. Estas rejas junto con la de la puerta principal tienen un estilo más tosco, muy propio de la forja de la zona.

 

El piso central, también llamado planta noble por lo suntuoso de sus interiores contruídos en mármol, nos llama la atención por la balconada que lo recorre de lado a lado. Una reja de estilo afrancesado mucho más elaborada y pintada en verde. En el centro y los laterales de la balconada se nos representa a dos leones bañados en oro que custodian el escudo de la ciudad. Cada año, por San Fermín, unos geranios rojos adornan la balconada, interrumpiendo la contemplación de sus relieves.

            Tres balcones se abren al exterior con sus molduras ricamente decoradas al más puro estilo barroco; destacando la central con motivos vegetales y geométricos.

El orden imperante en este piso es el jónico, sus dobles columnas son más esbeltas y los capiteles están rematados con volutas que dan al piso noble un aspecto más clásico y elegante.

Si el primer piso era el firme, y el segundo era el noble, al último de los pisos lo podemos considerar el más alegre y popular de todos dado que capta nuestra atención cada 6 de Julio a las 12 de mediodía. Tres balcones individuales y adornados con la misma reja afrancesada que el piso inferior se abren en la fachada para contemplar el lanzamiento del Chupinazo desde el balcón central, sobre el que cuatro banderas ondean: con el color verde la de Pamplona, en oro y gualda la española, brillando en rojo la de Navarra y en el extremo derecho, en un intenso azul, la europea.

Esta planta se caracteriza por su orden corintio y sus columnas acanaladas y algo más cortas, que contribuyen a que este sea un piso más ligero.

 

            El ático es la corona de toda la fachada y se acerca mucho más al estilo neoclásico. Nos recuerda a un templo griego cuya parte central está rematada por un tímpano y los laterales acaban sutilmente en una ligera curvatura. Una balaustrada de piedra recorre el piso y en sus extremos aparecen sobre unas volutas y pedestales las figuras de dos Hércules, que miran hacia el exterior con las posturas de sus cuerpos como si quisieran custodiar el edificio del Ayuntamiento. Estas figuras de piedra están caracterizadas como dos hombres musculosos de barba espesa y pelo ondulado, cubiertos únicamente por unos paños que ondean al viento que sujetan con una de sus manos. Con la otra agarran firmemente un basto que dejan descansar sobre su hombro.

            En el centro del tímpano, en la calle central, una esfera blanca con manecillas negras de hierro, nos da puntualmente la hora, tocada por las campanas que se encuentran en la parte superior del tímpano.

            Sobre éste situados a ambos lados aparecen dos leones rampantes sujetando dos escudos. En la izquierda en oro sobre rojo se representa el escudo de Navarra formado con las cadenas que Sancho el Fuerte rompió en la tienda del moro Miramamolín durante la batalla de las Navas de Tolosa, en el año 1212. A la derecha con un fondo azul y un león dorado pasante queda presente el escudo que Carlos III el Noble dio a la ciudad de Pamplona con el fin de unificarla. El león, era sin lugar a dudas el animal predilecto de este rey, del que se dice que tenía varios ejemplares vivos en su castillo de Olite. Su favorito, el león Marzot aparece continuamente representado en todo aquello que ordenaba hacer el rey, o así cuentan algunas leyendas.

En la cúspide de la fachada coronando el Ayuntamiento, una figura femenina vestida con una falda remangada sobre sus rodillas y portando sobre su cabeza una corona de laureles hace sonar con su mano derecha un clarín dorado. Es la Fama que apoya su mano izquierda grácilmente sobre su cintura y avanza una de sus piernas como si fuese ha darnos un pregón de un momento a otro.

 

Reflexión

No es de extrañar pues, que tanto la Plaza Consistorial como el propio edificio del Ayuntamiento se hayan convertido en un punto de encuentro donde los turistas hacen fotos y admiran la cara más representativa de la ciudad mientras los vecinos pasean orgullosos por sus empedradas calles.

También nuestro famoso encierro es partícipe de este magnífico escenario cuando los astados dejan atrás la cuesta de Santo Domingo para adentrarse en la calle de mercaderes.

Y aunque las malas lenguas, siempre comentan que parece más grande por televisión, no hay duda que la plaza es capaz de congregar a más de 12.000 mil personas en apenas 2.000 metros cuadrados, que a la voz de Viva San Fermín, pañuelo en mano echan la plaza abajo.

 

 

 

 

 

  

El actor Bernard Schwartz(conocido como TONY CURTIS) ha fallecido en Las Vegas a los 85 años de edad.
Este actor, hijo de inmigrantes y nacido allá por el 1925 en New York (era quinto de mi abuelo!!) fue un tipo de vida azarosa, pero sobretodo un actorazo como la copa de un pino.

A destacar:
- el trío increíble con Jack Lemmon y Marilyn Monroe en "Some like it hot", cuando se travestía de mujer y se llamaba Josephine o cuando empeñaba los abrigos en pleno invierno de Chicago para jugarse el dinero en el canódromo.
- el intento de seducir a Sharon Tate en "Don´t make waves" siendo totalmente opuesto a los músculosos surfistas rubios que la rodeaban. Y se volvía
- el duo con Jerry Lewis en "Boeing Boeing", en el que se liaba con tres azafatas de la British Airways, la Lufthansa y Air France, mientras Jerry Lewis le cubría las espaldas y la criada se volvía loca y se daba a la bebida.

Aunque aqui os dejo toooda su filmografía:

Filmografía


DESCANSE EN PAZ... O NO! Don´t make waves, don´t  make waves, don´t make waves... make looove!

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Akinator el adivino!

Hoy he descubierto esta página:
http://es.akinator.com/
Es un adivino llamado Akinator y que mediante preguntas te adivina en el personaje que estás buscando. Con unas 15/20 preguntas sabe tu personaje...
Probadlo porque a mi me ha adivinado a:
Tom Selleck, Naranjito, Mustafa Kemal Atatürk, Phil Lynnott, Karlos Arguiñano, Eugenio, Carmen Porter, Paco Martinez Soria...

Ya me direis a quien buscais... y si os lo adivina. Yo me he quedado loca de la vidaaaa!!!

Apr. 25th, 2010

Alice in Wonderland!!!!!!

 Tim Burton vuelve a despegar toooda su estética y en tooodo su esplendor.

- El guion pelín flojillo (igual las espectativas eran muy altas),
- Los actores estupendos (igual la reina emo-blanca la que menos encajaba, pero la reina roja y alicia se salen por todas partes). Johny Depp logra camuflarse en el sombrero loco.
- La creación de personajes... espectacular: la liebre loca, el conejo blanco, Tweledee y Tweledum (muy Pesadilla antes de Navidad), y sobretodo and overall THE CHESIRE CAT (el gato risón es lo mejor de lo mejor). Un 9 también para Bayard el sabueso!
- A destacar los colores, impactantes, los azules estaban perfectos. El momentazo del sombrero loco bailando... no sé muy bien donde englobarlo.
- Lo peor: la canción final. Avril Lavigne sobraba. Como diría la reina de corazones ¡¡¡Qué le corten la cabeza!!!

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Lo que han oido, señoras y señores... sigo con la maldición aérea encima. ¿Porqué en esta vida no podré cojer un vuelo y pisar un aeropueto sin que me pase nada?

Desde el candado que cantaba en Korea y la niebla de hielo de Heathrow... nada había sido tan desconcertante como esta nube de humo y cenizas de un volcán que está a tomar por el culo a la derecha en Islandia. Lo más habitual vamos. Y dicha montaña humeante que está a más de 3000 km va y resulta que no me deja que me coja un vuelo Barcelona-Praga.  Estas cosas ya se sabe.. pasan cada 250 años aproximadamente, vamos... lo más normal. 
Idoia: ¿Y que día se prevee que sea el peor para el aeropuerto de El Prat? 
Azafato de Vueling:  pues eso depende de el día en el que ud tenga el vuelo señorita...
Pardilla de Idoia: Bah, si lo mío en un Barcelona- Praga previsto para el dia 18 de abril...
Azafato gracioso de vueling: Pues no se preocupe, que ese mismo día morderá ud todo el polvo islandés que sea capaz de tragar.
Idoia: Ay! Pues que ilusión y qué en de reir. ¿Y ahora que hago yo en Barcelona, varada cual ballena en una playeja?
Emilio: pues hombre podemos ir a un local muy chulo que hay donde mi casa y asi salimos a dar una vuelta.
Idoia: sí hombre sí, si yo me apùnto a un bombardeooooooo
Emilio: Además los cócteles están super baratos...

Resultado personal de un volcán islandés: un montón de caipirinhas, mojitos y una cogorza como una catedral en la que acabé saludando a los amables señores basusreros de BCN. Y yo pensando que el polvo islandés era otra cosa... ya ves tú. Igual hasta me hago fan de los volcanes islandeses.
Ke mal (ataturk)

Doomo arigatou gozaimashita!!!!!!

 A todos los que ayer me felicitasteis... GRACIASSSSSSSSS POR ACORDAROSSSSSSSSSSS!

Creo que he recibido unas 50!!!! (familia aparte) y aunque no os lo creais... significa mucho que os hayais tomado la molestia de escribirme un sms, unas lineas en el facebook o una llamada de telefono. De verdad! Así que ARIGATOUUUUUUUUUUUUUUUUUU!!!!

Y gracias por los bombones de Lindt y Xocoa... como me conoceisssss, eh????????